COP 26 EN GLASGOW: ¿QUÉ SON LAS COP?

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COP es la sigla de “Conferencia de las Partes”. En la jerga diplomática, las partes se refieren a 197 naciones que accedieron a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en una reunión celebrada en 1992. Ese año, Estados Unidos y algunos otros países ratificaron el tratado para combatir la “peligrosa interferencia humana en el sistema climático” y estabilizar los niveles de las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Esta es la vigésima sexta ocasión en la que se reúnen los países para la convención, de ahí el nombre COP26.

La COP 26  se está celebrando en Glasgow y se extenderá desde el 31 de octubre hasta el 12 de noviembre. Uno de los objetivos principales de esta cumbre es asegurar que las Partes aprueben planes de reducción de emisiones más ambiciosos para 2030. 

La historia de las COP:

Después de que la comunidad científica comenzara a alertar, a finales de los 80, sobre la alta probabilidad de que el cambio climático tuviese causas humanas, la respuesta que dio la ONU en 1992 fue crear la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC o Convención).

La Convención es un documento jurídico internacional que reconoce el problema del calentamiento global y propone evitar que los gases de efecto invernadero influyan de forma “peligrosa” en el clima mundial. Para ello, una de las medidas acordadas en la Convención es que los países que la ratifiquen deben actualizar cada año un inventario de emisiones de estos gases.

La Convención entró en vigor en 1994 y hasta ahora la han ratificado 196 Estados distintos. Cada uno de ellos se considera una Parte de la Convención y la COP es la Conferencia de las Partes, el “órgano supremo” que tiene que vigilar que la Convención se cumple.

Se celebra una COP cada año (con la única excepción de la pandemia en 2020). Fue en la tercera, celebrada en 1997, donde se adoptó el Protocolo de Kioto, que ponía en marcha la Convención y establecía compromisos jurídicamente vinculantes a 36 países desarrollados para reducir en total un 5% las emisiones en el periodo 2008-2012 con respecto a 1990. Este objetivo se cumplió de forma parcial.

En 2015, la COP21 aprobó el Acuerdo de París, en el que los países se comprometieron a “mantener el aumento de la temperatura mundial muy por debajo de los 2º C con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C”. En la capital francesa también se acordó que cada país decidiría cuánto quiere reducir sus emisiones, lo que se conoce como las ‘contribuciones determinadas a nivel nacional’ (NDC, por sus siglas en inglés).

Madrid acogió en 2019 la última COP, la número 25. La cumbre fue una de las más extensas y las Partes no lograron uno de sus principales objetivos: acordar la regulación de los mercados de emisiones de CO₂. 

De todos modos, las COP sobre medio ambiente y crisis climática no son las únicas que existen. En otras Convenciones de la ONU, como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) también se celebran Conferencias de las Partes.

La COP26 se propone lograr que los países aprueben planes de reducción de emisiones más ambiciosos para 2030

La que se celebra este año en Glasgow será la COP número 26 y se extenderá desde el 31 de octubre hasta el 12 de noviembre. Uno de los objetivos principales de esta cumbre es asegurar que las Partes aprueben planes de reducción de emisiones más ambiciosos para 2030. 

En septiembre, la ONU publicó un informe donde mostraba que los compromisos de reducción de emisiones (NDC) de los países son insuficientes para mantenerse bajo un aumento de 1,5 ºC o 2 ºC en la temperatura mundial, por lo que es “urgente” que haya “un incremento significativo de la ambición en las NDC entre la actualidad y 2030”. Para ser más ambiciosos, los países deberían restringir la deforestación o desactivar más rápido sus centrales de carbón, como se indica en el portal oficial de la COP26.

Otra meta que está señalada para esta COP es que los negociadores convenzan a los países afectados por el cambio climático para que protejan y restablezcan sus ecosistemas. 

Para conseguir estos objetivos, los países desarrollados (la Convención establece una diferencia entre los países desarrollados y los demás porque los primeros son los responsables históricos del cambio climático por sus emisiones acumuladas) deben continuar esforzándose para “movilizar al menos 100 mil millones de dólares en financiación al año” y ayudar a los países en desarrollo a alcanzar sus objetivos. 

Puede consultarse la agenda completa de la COP26 en la página web oficial de la ONU. La cumbre contará además con una zona donde la ciudadanía podrá asistir a distintos eventos relacionados con el clima. 

La Unión Europea en la COP26

La UE ha manifestado su intención de apoyar una propuesta destinada a que las Partes aumenten, bajo los mismos plazos, sus NDCs cada 5 años a partir de 2031.

Esta propuesta surge del acuerdo alcanzado en Katowice en la COP24, donde se estableció que los plazos serían los mismos para todas las Partes. No obstante, no se concretó la duración de esos plazos.

Esto último es clave para determinar el nivel de ambición y cumplimiento de las NDCs presentadas por cada una de las Partes. Multitud de países apoyan la propuesta que ahora apadrina la Unión Europea, mientras que importantes actores como Rusia o Japón defienden plazos de una década.

Sin embargo, el apoyo europeo a esta propuesta presenta una importante salvedad: el acuerdo solo sería vinculante si este es aceptado e implementado por todas las Partes. Este requisito recuerda a la posición que adoptó la UE en la fallida COP15 en Copenhague, donde ligó el progreso de su ambición climática al del resto de las Partes. 

En segundo lugar, la Unión Europea y Estados Unidos liderarán una iniciativa para reducir las emisiones globales de metano. Este gas es el segundo mayor promotor del calentamiento global y se estima que es responsable del aumento de 1º C de la temperatura global desde la era preindustrial. 

La Unión es pionera mundial en la reducción de emisiones de metano. Sin embargo, el problema lo encontramos más allá de nuestras fronteras durante la producción y transporte de los combustibles fósiles que importamos. Europa produce domésticamente apenas el 5% de las emisiones globales de metano, pero es uno de los mayores importadores de gas y petróleo del mundo.

Esta iniciativa podría ser uno de los pocos éxitos que salgan de la COP26. Multitud de países ya han manifestado su apoyo a la propuesta y cuenta con el respaldo de la Agencia Internacional de la Energía, la cual asegura que el 70% de las emisiones de metano procedentes de la producción de combustibles fósiles son fácilmente evitables y que atajarlas es financieramente ventajoso.